domingo, 9 de octubre de 2016

Quisiera, como tal vez no sabes, abrazarte diez veces. Mantenerme a presión constante en tu cuerpo. Contigo. Podría, algunas veces, llorar menos fuerte. Menos histérico o dramático. O dejarme llevar por el dolor hasta arrojarme frente a un auto en cualquier punto de esta ciudad.

Da lo mismo. Los once segundos diarios donde piensas en mi (sin quererlo, seguramente). La poca importancia a unas cuantas letras sinceras. No voy a negarlo, los poemas cada vez son más y más raros. Te cuidas de no leerme o de no sentirme en lo absoluto.




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