viernes, 26 de agosto de 2016

A los siempre mejores momentos

Me dejo contemplando parte de la mañana. Está quieta mi mano (después de años de tristeza, muchos tragos y miserable convivencia con seres extraños) antes de encender mi auto. Quiero dirigirme a casa, sentarme en el jardín y añorar los días que no van a venir.

¿Está bien?

Puedo humedecer mis ojos, clausurar indefinidamente las ganas de leerte, creer que finalmente volverán las buenas sensaciones a destrozar mi cuerpo, mi mente, toda la esencia de muerte..

Necesito poseer tu cuerpo, alejar la maldad de mi centro de gravedad, pulir mi cerebro gris, contemplar como bebes té y ves TV. Deseo llorar, que me veas, que olvides mi bienestar. 

A los siempre mejores momentos que tuve contigo, no le sumo algo, no le resto nada.
Gracias, tengo mil cartas que entregarte y, si tú lo quieres, un breve beso, un largo abrazo, disipar la ausencia de amor en vida, arriesgarnos a sentirnos mutuamente otra vez.




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